Una granja típica de pollos tiene a decenas de miles de pollos, no tendremos que buscar mucho hasta que encontremos aquellos que ya no soportan la situación, heridas, mutiladas por los picotazos de las demás como única salida a la desesperación y el estrés. Les reconoceremos porque apenas se pueden mover huyendo de nosotros según caminamos, sus cuerpos están al límite y algunos morirán en las próximas horas o días. La vida de un pollo criado para carne no es larga, apenas 21 días de los 10 años que podrían haber vivido. A pesar de ello, sus vidas son cortas pero intensas... en sufrimiento.

Una vez hayan alcanzado el peso deseado para su consumo, varios hombres se dedicarán a cogerles y meterles en jaulas pequeñas de madera para su transporte. Hay mucho trabajo y no pagan precisamente por el trato cuidadoso, hay que terminar cuanto antes. Les cogen de las piernas, de las alas, de las cabezas, de donde sea y les tiran dentro de las jaulas. En otras explotaciones la recogida de los pollos para su posterior transporte al matadero se realiza con máquinas. Las máquinas disminuyen el número de operarios necesarios, reducen costes y aumentan los beneficios. Así que en muchos sitios a los pollos hoy día los "recogen" como se hace en los cultivos con los cereales.

Como señala el propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, “la cría de aves para producción de carne es en la actualidad una de las actividades ganaderas más importantes de nuestro país”. Cada año son asesinados en España 560 millones de pollos, destinados al consumo humano. A ello hay que añadir que 51 millones de gallinas viven encerradas hasta que su explotación resulta rentable económicamente, momento en el cual serán también asesinadas: 47 millones de ellas son empleadas para que pongan huevos que luego son robados, y la vida de otras 4 millones es dirigida a la cría de pollos (cifras que ascienden en la Unión Europea hasta 367 millones y 33 millones, respectivamente)

Mientras que las gallinas y los pollos son animales fuertemente territoriales cuando viven en libertad, estableciéndose relaciones de jerarquía entre sí, dichos instintos son anulados al estar encarcelados en granjas. Ello lleva a estos animales a sufrir un gran estrés psicológico, una conducta que en muchos casos deriva en ataques e incluso canibalismo. Con el objetvo de evitar esto, se amputa parte del pico de las gallinas, algo permitido por la legislación vigente.

El producto de la explotación no es sólo la carne de los pollos, sino también los huevos. En toda la Unión Europea 97.200.000.000 huevos son robados a sus madres, con destino a la industria de la alimentación.

Explotaciones de cría “ecológica”

Se consideran explotaciones de cría “ecológica” de aves a aquellas que cumplen con las condiciones señaladas por el Reglamento (CEE) 2092/91. del Consejo de la Unión Europea.

Las gallinas ponedoras tienen asignada para vivir una superficie de 6 metros cuadrados en la zona cubierta, y 4 metros cuadrados al aire libre. Por su parte, los pollos tienen asignados 10 y 4 metros cuadrados, respectivamente. En dichas explotaciones se proyecta luz artificial sobre las gallinas ponedoras para que sean más productivas económicamente.

Estas aves tienen una mayor libertad de movimiento que en las explotaciones convencionales. Sin embargo, también en los sistemas de cría “ecológica” existe explotación y sufrimiento, pues los animales están privados de varios intereses: vivir en libertad, establecer relaciones sociales conforme a sus necesidades como especie, tener hijos... Todas estas son formas de explotación que generan sufrimiento a los animales, y que no pueden justificarse ni defenderse. Estos sistemas de explotación contribuyen a perpetuar el uso y consumo de aves, pues mucha gente piensa que estos animales han tenido unas condiciones de vida dignas, lo cual no es cierto.

Explotaciones de cría convencional

Las explotaciones de cría convencional son aquellas que no cumplen con las condiciones del Reglamento (CEE) 2092/91. del Consejo de la Unión Europea; pueden dividirse en los siguientes grupos:

• Explotaciones de selección: dedicadas a la producción de huevos destinados a incubación, con el objetivo de que nazcan más aves que serán destinadas a la cría.
• Explotaciones de “multiplicación”: donde viven las gallinas destinadas a la cría, las cuales tienen hijos destinados que serán consumidos por humanos, perros, gatos y otros animales.
• Explotaciones de recría o criaderos de “aves de cría”: donde viven encerradas las aves que son empleadas para criar, antes de que se reproduzcan.
• Explotaciones de recría o criaderos de “aves de explotación”: donde viven encerrados los pollos destinadas al consumo.
• Explotaciones de “producción”: donde viven encerrados los pollos antes de ser asesinados, con destino a la industria de la alimentación.
Incubadoras: explotaciones donde eclosionan los huevos y nacen los pollos.

Los animales pueden ser mutilados. En explotaciones donde hay aves destinadas a la cría, viven entre 4,7 y 6,3 aves por metro cuadrado, en función del sistema de refrigeración existente

FUENTES
España. Real Decreto 108/2005, de 16 de septiembre, de ordenación de la avicultura de carne, 29 de septiembre de 2005, núm 233.
España. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Hechos y cifras de la agricultura, la pesca y la alimentación en España. 7ª ed. revisada, actualizada y ampliada. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 2004. Cap. XII, p. 2. Disponible en Web:
España. Real Decreto 3/2002, de 11 de enero, por el que se establecen las normas mínimas de protección de las gallinas ponedoras. Boletín Oficial del Estado, 15 de enero de 2002, núm. 13. Anexo I, art. 8.
Unión Europea. Reglamento (CEE) 2092/91, del Consejo de la Unión Europea, de 24 de junio, sobre la producción agraria ecológica y su indicación en los productos agrarios y alimenticios. Diario Oficial, nº L 198 del 22 de julio de 1991, p. 1) . Anexo VIII
España. Real Decreto 108/2005, de 16 de septiembre, de ordenación de la avicultura de carne. Boletín Oficial del Estado, 29 de septiembre de 2005, núm 233.