Un paseo por la mañana entre los puestos del mercado deTaegu en China (o de Moran a las afueras de Seúl) puede resultarnos escalofriante. Encontraremos a perros y otros animales hacinados en jaulas donde puedes estar varios días a temperaturas casi de congelación sin agua ni comida ni cobijo, al lado de los cadáveres de quienes hasta hacía poco tiempo eran sus compañeros de cautiverio. En el mercado no hay escrúpulos, los matan delante de las miradas de los demás. Los perros no pueden hacer otra cosa que aullar, ladrar y desesperarse. Se puede ver el miedo en sus ojos. Saben que serán los próximos.





Los dueños de los puestos se encargan ellos mismos de matar al perro que elijas. Por unos cuantos yenes puedes llevarte un trozo de carne de perro listo para cocinar. Antes de matarles, y a modo de aderezzo para la carne, les torturan durante varios minutos para que, presas del pánico y del dolor, segreguen adrenalina y otras hormonas que harán que después su carne sepa más fuerte. En China y Korea del Sur existe la creencia de que esto proporciona vigor a quien la consume, por lo que se tortura a los perros para hacerles sufrir especialmente con el fin de que su carne adquiera dicho sabor. A algunos les queman vivos con un soplete tras colgarles de un alambre. Otros son electrocutados, estrangulados, apaleados hasta su muerte o cualquier combinación de estas prácticas. En algunos mataderos les golpean en la cabeza con una barra de hierro y les clavan un cuchillo en la garganta para que se desangren. Cerca de tres millones de perros cada año pasan por todo esto.

El treinta por ciento son raptados de las familias con quienes vivían, muchos son perros abandonados capturados por carniceros y vendidos en mercados al aire libre. A pesar de que la Ley de Protección Animal de 1991 considera que los perros son animales domésticos o compañía, la realidad es que las autoridades siguen mirando para otro lado respecto al consumo de carne de perro afirmando que es algo del pasado. Aunque la mayoría de coreanos no consumen carne de perro, las cifras nos dicen que al menos 6.484 tiendas repartidas por todo el país participan en este comercio sangriento donde se venden 25 toneladas de carne al día y 8.428 toneladas al año. Otras 93.600 toneladas de carne de perro es utilizada cada año para producir "tónicos medicinales".

Investigaciones con cámara oculta han mostrado camiones cargados con hasta 2.000 perros llegar al mercado de animales de Hua Nam en Guanzhou. El mercado de carne de perro ha crecido en varias zonas de China donde se han creado diversas granjas (como la de KangXi con capacidad para varios miles de perros al año) donde crían perros grandes y dóciles como los San Bernardo o el Gran Danés que engordan y se reproducen rápidamente. Todos ellos serán matados entre los cuatro y doce meses de edad en mataderos como el de Chanping o en la calle.

Debido a la presión por parte de los defensores de los animales de occidente principalmente, hoy día resulta difícil conseguir imágenes de este tipo de explotación animal y los comerciantes evitan ser fotografiados en sus tareas.

La carne de perro es consumida en China, la India -estados de Mizoram y Nagaland-, en Indonesia, Nigeria, Vietnam, Taiwan (donde a pesar de estar prohibido figura hasta en las guías de viaje), Tonga, en los cantones rurales Appenzell y St. Gallen de Suiza, Korea del Sur donde suele ser considerado un plato con propiedades medicinales y Filipinas donde a pesar de estar prohibido, se matan cada día a una media de 1.370 perros para consumo humano (unos 500.000 al año).

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