Los peces son hoy día explotados a nivel comercial de formas básicamente, mediante su captura a cargo de buques pesqueros o en "piscifactorías".

Los barcos dedicados a capturar peces están armados con redes de varios kilómetros de largas. Una de las técnicas de captura consiste en arrastrar esta enorme red por el fondo marino de modo que todos los animales que se cruzan en su recorrido acaban atrapados en su interior junto con otros animales, rocas y vegetación marina. Esta situación les causa un gran estrés y ansiedad al encontrarse atrapados en el interior de la red sin poder escapar. Poco a poco otros peces caen también en la red y finalmente acaban aplastando con su peso a los primeros.

Al ser izados desde las profundiades, los peces sufren una descompresión extrema que hace que sus globos oculares se salgan de sus órbitas o revienten, que su vejiga natatoria estalle que los órganos internos queden gravemente dañados o que incluso acaben expulsándo el estómago y el esófago por la boca. Esta descompresión es terriblemente dolorosa como nos podemos imaginar.

La mayoría de peces capturados en el mar son matados en el propio barco, muchos de ellos destripados y descuartizados cuando todavía están vivos. Incluso tras ser destripados se ha comprobado que pueden estar casi una hora todavía vivos y conscientes, sufriendo y revolviéndose.

FUENTES
Robb et al., (1997) Welfare of Fish at Slaughter. Minutes of workshop held at the School of Veterinary Science, Langford, 4th March 1997.